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🛒 Gastar el dinero

La regla 50/30/20

Un reparto de tu dinero que cabe en tres números.

Es la fórmula más repetida de las finanzas domésticas y también la peor entendida. No sirve para decirte que gastas mal: sirve para que el dinero tenga tres destinos decididos antes de que empiece el mes.

Qué es, en una frase

La regla 50/30/20 reparte el dinero que entra en tres partes: la mitad para lo que hace falta, un treinta por ciento para lo que apetece y un veinte por ciento para ahorrar.

Yo no tengo un cincuenta de gastos

Vera tiene dieciséis años y acaba de cobrar su primera nómina: cuatrocientos veinte euros por un mes sirviendo mesas. Los mira en el móvil unas seis veces al día.

Está en la cocina de casa de su tía, apoyada en la nevera, esa que tiene pegada la lista de la compra.

Su padre, Marcos, que tiene una manera muy suya de contar sus desastres como si fueran hazañas, se apoya en la encimera.

Y lo dice delante de todos, que es lo que convierte una idea en una promesa.

El problema aparece en agosto. La mitad de cuatrocientos veinte son doscientos diez euros para lo que hace falta, y a Vera no le hace falta nada: vive con su padre y no paga ni alquiler ni luz. Sus doscientos diez euros de necesidades son, en total, el bono del autobús y el champú.

Así que la regla, tal cual, no le sirve. Y ahí llega la parte difícil, que no es calcular: es reconocer en voz alta que la fórmula de su padre no le encaja sin que parezca que le está dando la razón en todo lo demás.

Vera se hace el suyo: veinte para el día a día, treinta para salir y cincuenta para el carné. Y entonces llega la segunda parte, la que no está en ningún esquema. Sus amigas quieren cinco días en la costa y salen ciento noventa euros. En su reparto no caben.

Le cuesta más decirlo que ganarlo. El orgullo de la que lleva sus cuentas al céntimo pesa mucho cuando toca escribir «yo no llego».

Escribe otra cosa: «Voy tres días. Los otros dos trabajo».

Y va tres días.

Qué nos enseña esta historia

La misma idea, a cada edad

La técnicaEl montón grande y el montón pequeño, cada semana

A esta edad no toca repartir en tres sitios: eso ya lo hacen los sobres. Aquí toca algo anterior: que las partes no son iguales. En la mesa, separad primero sus monedas, las iguales con las iguales, para que vea que unas no son como otras. Coged luego el montón más numeroso y haced dos: el grande para lo que hace falta, el pan o el autobús, y el pequeño para lo que apetece. Que cuente cada montón en voz alta y te diga en cuál hay más. Que cuente, no que mire: el más alto no siempre tiene más. Si intenta igualarlos, déjale y repite la semana siguiente. Lo que se aprende hoy no es el reparto: es que una parte manda más que la otra.

Díselo así«Cuenta este montón y ahora el otro. ¿En cuál hay más? Ese es el de lo que hace falta.»

La técnicaTres montones iguales, y el de guardar hasta fin de mes

Aquí lo que se aprende es cuánto va a cada parte, y a esta edad la respuesta es la más fácil: partes iguales, porque los porcentajes todavía no se entienden. Si recibe nueve euros al mes, tres montones de tres: gastar, guardar y algo que quiera de verdad. Separando monedas de verdad encima de la mesa, no de cabeza. Ahí descubre que una moneda de dos vale por dos de una. Y que no toque el montón de guardar hasta fin de mes. La cantidad da exactamente igual: lo que se entrena es que a las tres partes les toca lo mismo, y que eso se puede mirar.

Díselo así«Nueve euros, tres montones iguales. ¿Cuál vas a tocar esta semana?»

La técnicaSus tres cifras, calculadas una vez y cambiadas por él

Aquí ya entra la idea de porcentaje, y conviene entrarla con un ejemplo suyo, no con el presupuesto de casa. Si le llegan veinte euros al mes, la mitad son diez, un treinta por ciento son seis y un veinte por ciento son cuatro. Hazlo con él en un papel una sola vez y déjale cambiar las tres cifras si su vida no encaja, que casi nunca encaja porque no paga facturas. Lo importante es que las tres partes existan y sumen el total, no que sean esos tres números exactos.

Díselo así«Reparte tus veinte euros en tres partes y luego me dices por qué has elegido esas.»

La técnicaSu versión de la regla, defendida con números

Con dinero propio, la regla ya funciona como en un plan de adulto, con un matiz que hay que decirle: la mitad para gastos fijos está pensada para alguien que paga vivienda, y él no la paga. Si la aplica tal cual, le sobra dinero por arriba y el ahorro se le queda corto de forma absurda. Anímale a hacer su versión y a defenderla con números delante. Y avísale de la parte que no cuenta nadie: lo difícil no es calcular el reparto, es decirles a sus amigos que un plan no le cabe.

Díselo así«El reparto es tuyo, pero tiene que sumar el total. ¿Cuánto pones en cada parte y por qué?»

Cómo funciona de verdad

La regla la popularizaron la profesora Elizabeth Warren y su hija Amelia Warren Tyagi en un libro de finanzas domésticas, y su mérito no es la precisión: es que se recuerda. De cada 100 € que entran limpios, 50 € van a lo que hace falta, 30 € a lo que apetece y 20 € a ahorrar o a quitar deudas.

La parte que casi nadie explica bien es la primera. «Lo que hace falta» no es «lo que he pagado»: son los gastos que seguirías teniendo aunque mañana te quedaras sin trabajo. Vivienda, comida, suministros, el transporte para ir a trabajar, los seguros obligatorios. Todo lo demás, por muy habitual que sea, va en el treinta.

Y la pega honesta: en muchas casas la vivienda sola ya se lleva más de la mitad de lo que entra, así que la regla no cuadra. Eso no significa que se esté haciendo nada mal. Significa que el reparto está diciendo algo: que el margen no está en el treinta sino en el cincuenta, y que es ahí donde hay que mirar. Un reparto de 70/20/10 sostenido durante años vale infinitamente más que un 50/30/20 abandonado en marzo.

Con niños, la regla funciona mucho mejor traducida a tres montones que a tres porcentajes. La idea que tiene que quedar no son los números: es el orden. Primero se reparte, después se gasta. Un reparto imperfecto que se cumple gana siempre a uno perfecto que no se aplica.

En qué se diferencia✉️ El método de sobresReparten el mismo dinero de dos maneras opuestas: uno en porcentajes que se calculan y otro en montones que se tocan.

Errores frecuentes

Palabras que oirás por ahí

Necesidad
En este reparto, todo gasto que seguirías teniendo aunque mañana te quedaras sin trabajo: vivienda, comida, transporte, seguros.
Deseo
Lo que mejora tu vida y podrías dejar de pagar sin que ocurriera nada grave. No es un insulto: es una categoría del reparto.
Renta disponible
El dinero que queda después de impuestos y cotizaciones. El reparto se hace siempre sobre esta cifra, nunca sobre el sueldo bruto.

Preguntas frecuentes

¿La regla 50/30/20 sirve con un sueldo bajo?

Sirve como diagnóstico aunque no cuadre. Si los gastos que no puedes evitar ya pasan del cincuenta por ciento, el reparto te está señalando dónde está el problema, y no está en los caprichos. Ajusta los tres números a tu realidad y sostenlos.

¿El veinte por ciento de ahorro incluye pagar deudas?

Sí. Quitar una deuda con intereses es, en la práctica, la forma de ahorro más segura que existe, porque cada euro que devuelves deja de generar intereses a partir de ese momento.

¿A qué edad puede un niño usar esta regla?

Con porcentajes, hacia los diez o doce años. Antes, la misma idea funciona con tres montones iguales de monedas, que se entienden perfectamente a los seis y enseñan exactamente lo mismo: repartir antes de gastar.

¿Y si un mes no cumple el reparto?

No pasa nada, siempre que el mes siguiente vuelva a repartir el día que cobra. Esto no es un examen: el único fallo grave es dejar de hacerlo.

Recursos que ayudan a entenderlo