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🎓 14-18 años

Poner precio a tu trabajo

Aprender a cobrar de forma justa por lo que uno sabe hacer.

Dar clases, cuidar niños, diseñar algo, reparar bicis: a los 14-18 muchos ganan sus primeros euros con lo que saben hacer. Aprender a poner un precio justo —ni regalarse ni pasarse— es una habilidad que la mayoría de adultos nunca llegan a dominar.

Qué es (y por qué justo a esta edad)

Poner precio a tu trabajo es decidir cuánto cobrar por lo que ofreces. Y la forma más práctica no es sacar una cifra de la nada, sino comparar: mirar lo que cobran otros por algo parecido y, a partir de ahí, ajustar según el valor que TÚ aportas de más (o de menos, si estás empezando). A los 14-18, con sus primeros trabajillos, es el momento ideal para practicarlo, y les evita el doble error de regalarse o de pasarse.

Cómo trabajarla en casa

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    Empieza comparando (tu punto de partida)

    Mira lo que cobran otros por lo mismo: sus amigos, lo normal en el barrio, lo que se paga por ese servicio. Esa es tu referencia, no una cifra inventada.

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    Ajusta según lo que TÚ aportas

    Si haces algo que te diferencia (más experiencia, más confianza, un extra que encanta), puedes pedir un poco más. Si estás empezando, quizá un poco menos para arrancar.

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    Que cubra lo que te cuesta

    Tiempo, materiales, desplazamiento. El precio tiene que compensar todo eso; si no, no sale a cuenta aunque suene bien.

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    Dilo con seguridad (y negocia)

    Practicar decir el precio sin disculparse. Cobrar bien por un buen trabajo no es avaricia, es respeto por lo que haces.

Un ejemplo del día a día

Tu hija quiere hacer de canguro y no sabe qué cobrar. Primero comparáis: su amiga cobra 10 € la hora, así que ese es el precio de referencia del barrio. Luego miráis lo que ella aporta de más: les cuenta a los peques un cuento que les encanta, y las familias confían tanto en ella que la repiten y solo la quieren a ella. Con ese argumento, decide pedir 12 €. No se ha inventado el precio: ha partido de lo que cobran otros y lo ha ajustado por su valor. Y aprende a decirlo sin encogerse.

Señales de que vais por buen camino

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Crece con tu hijo · hilo «Emprender y hacer crecer el dinero»

La misma inquietud cambia de forma según la edad. Mira cómo se trabaja antes y después de esta etapa:

Recursos que ayudan a trabajarla

Preguntas frecuentes

¿No es feo que un chaval piense en cobrar?

Nada feo: cobrar de forma justa por un buen trabajo es sano y responsable. Lo que conviene evitar es el extremo de aprovecharse; poner un precio justo es todo lo contrario.

¿Puede cobrar más que sus amigos por lo mismo?

Sí, si aporta algo que los demás no: más experiencia, más confianza o un extra que encanta (como contar un cuento). La referencia es lo que cobran los demás; a partir de ahí, tu valor añadido justifica pedir un poco más, siempre con argumento.

¿Y si se infravalora y cobra de menos?

Es lo más común, por timidez. Ayúdale a comparar y a ver el valor real de lo que hace. Aprender a no regalarse es parte de la autoestima ligada al esfuerzo.

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