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📈 Hacer crecer el dinero

Las criptomonedas

Dinero digital sin banco detrás, y con un precio que se mueve muchísimo.

Tu hijo va a oír hablar de esto mucho antes de tener un euro para invertir, y probablemente se lo cuente alguien que ya ha ganado dinero. Conviene que en casa haya otra versión, ni entusiasta ni catastrofista: qué son exactamente y por qué su precio hace lo que hace.

Qué es, en una frase

Una criptomoneda es un dinero digital que no emite ningún banco central: existe en una red de ordenadores que apunta todas las operaciones en un registro público y compartido llamado blockchain.

Seiscientos euros en dos meses

Bruno tiene doce años, una sudadera verde con la capucha puesta y una pregunta preparada desde el recreo. Entra en la cocina, se apoya en la nevera, justo encima de la lista de la compra, y espera a que su madre termine de trocear.

Clara deja el cuchillo. Su hijo tiene la cara de quien ha hecho ya toda la cuenta y viene solo a por la firma.

Bruno abre la boca y la cierra. Sabe cómo se compra, sabe cuánto ha subido y sabe el nombre de tres. Qué es, no.

Clara se da cuenta a media frase de que ella tampoco sabría explicarlo. Podría cortar por lo sano y decir que eso es un timo, y quedarse tan ancha. Pero el primo de Iker ha ganado seiscientos euros de verdad, y eso no se arregla diciendo que es mentira.

Buscan el precio de una de esas monedas y miran el gráfico de los últimos cinco años. Sube muchísimo. Baja muchísimo. Vuelve a subir. Bruno se queda mirando una caída larga, de esas que duran meses, y hace la cuenta que no había hecho: si el primo de Iker hubiera entrado seis meses antes, hoy tendría menos de la mitad.

Bruno se calla. La envidia sigue ahí, no se le ha ido con el gráfico. Lo que ha cambiado es que ahora sabe que le está pidiendo el dinero de la bici a una cosa que no sabe explicar.

Tarda cuatro días. Vuelve con una explicación regular sobre un registro de operaciones que llevan miles de ordenadores a la vez, sin ningún banco en medio, y con una decisión que no esperaba nadie: de momento la bici no se toca, pero quiere volver a abrir la conversación cuando tenga quince.

Qué nos enseña esta historia

La misma idea, a cada edad

La técnicaSin ejercicio: enseñarle la pantalla cuando pagues sin monedas

Cuando pagues con tarjeta o con el móvil, para un segundo, enséñale la pantalla y di en voz alta cuánto ha costado. Otro día llevad el efectivo al cajero e ingrésalo delante de él: el dinero que se tocaba desaparece de la mano y aparece en una pantalla, y sigue siendo el mismo. Y el día que le regalen dinero, enséñale también el número subiendo, que si solo ve la pantalla cuando algo se va, acabará pensando que se lo come ella. Con verlo tres o cuatro veces basta para que lo invisible deje de parecer magia, que es lo único que necesita ahora. Las criptomonedas no tocan a esta edad.

Díselo así«Aquí no hemos sacado monedas, pero el dinero se ha ido igual.»

La técnicaSin ejercicio: si salen los cromos, la pregunta del precio

En los colegios se cambian cromos a menudo, y de vez en cuando aparece uno que vale por cinco. Aprovecha y pregúntale por qué, y déjale contestar a él. Nadie ha decidido ese precio: lo deciden los niños del patio queriendo el cromo o dejando de quererlo. Eso es todo lo que hace falta ahora, y es exactamente la pieza que años después le explicará por qué el precio de una moneda de internet sube y baja como sube y baja. Las criptomonedas aún pueden esperar.

Díselo así«¿Por qué vale tanto este cromo? Porque hay gente que lo quiere. Solo por eso.»

La técnicaEl reto: que averigüe qué es y te lo explique con sus palabras

Esta es la edad en la que se lo cuentan en el patio, así que más vale que en casa haya versión. Rétale: que averigüe qué es exactamente una criptomoneda —no qué precio tiene, sino qué es y cómo funciona— y que te lo explique con sus palabras, sin leer. Dale una semana. Si no llega, ya habéis conseguido lo que había que conseguir hoy: que descubra él solo que no lo entendía. Y de ahí sale la condición para el futuro, que en esta casa no se mete dinero en algo que no se sabe explicar.

Díselo así«Explícame qué es exactamente. Si no puedes, todavía no toca.»

La técnicaSus 100 € entrando en tres momentos distintos del gráfico

Separa primero dos conversaciones que siempre van juntas y no tienen nada que ver: la tecnología, que es un registro compartido entre miles de ordenadores y sin nadie en medio, y el precio, que se mueve muchísimo y por motivos difíciles de leer. Y después, la cuenta: coged un gráfico de los últimos años, entero, y calculad qué habría pasado con 100 € suyos entrando en tres momentos distintos, uno justo antes de una caída larga. Con esos tres números delante ya podéis hablar de qué hacer, cada uno con su dinero, y recordando que aquí no hay a quién reclamar y que legalmente el responsable eres tú.

Díselo así«¿Esto es una idea que te interesa o es prisa por no quedarte fuera?»

Cómo funciona de verdad

Una blockchain es una libreta de apuntes que, en lugar de guardarla un banco, la guardan a la vez miles de ordenadores repartidos por el mundo. Cada apunte nuevo se comprueba entre todos y queda encadenado al anterior, y por eso es dificilísimo borrarlo o cambiarlo. Una criptomoneda es, simplemente, un saldo anotado en esa libreta. Ahí está la idea original: mover dinero sin que haya en medio una entidad en la que todo el mundo tenga que confiar.

El precio funciona de una manera muy distinta a la de una empresa. Una empresa vende cosas, tiene ingresos y gastos, y con eso se puede discutir si está cara o barata. Una criptomoneda no factura nada: su precio es solo lo que otra persona esté dispuesta a pagar en ese momento. Cuando entra mucha gente sube, y cuando se cansan, baja. Por eso los movimientos son tan grandes: caídas de la mitad del valor y subidas parecidas han pasado varias veces, y no tienen nada de anormal.

Hay tres cosas prácticas que conviene saber antes de que un adolescente toque esto. La primera: si se pierde la clave que da acceso al monedero, no hay ningún teléfono al que llamar y el dinero no se recupera. La segunda: una vez enviada una cantidad, no hay forma de anularla ni de reclamar. La tercera: alrededor de este mundo hay muchísimo fraude, precisamente porque no hay quien devuelva el dinero. Cuanto más urgente y más seguro suene lo que le proponen, peor pinta tiene.

Y una advertencia sobre el tamaño de la apuesta, con un ejemplo inventado. Alguien que pone 100 € en algo que puede multiplicarse por cinco o quedarse en 10 € está tomando una decisión perfectamente razonable si esos 100 € pueden desaparecer sin que le cambie la vida. Ese mismo alguien poniendo ahí el dinero de la matrícula está haciendo algo completamente distinto, aunque compre exactamente lo mismo. Esto es información educativa para explicárselo a tus hijos, no un consejo de inversión.

En qué se diferencia🏦 El banco por dentro📊 Los fondos indexados y los ETFUn banco funciona porque hay alguien en medio en quien todo el mundo confía, y un fondo indexado reparte entre cientos de empresas cobrando poquísimo. Esto es lo contrario de las dos cosas: sin intermediario y concentrado en algo que se mueve muchísimo.

Errores frecuentes

Palabras que oirás por ahí

Blockchain
El registro compartido donde se apuntan todas las operaciones. Lo mantienen miles de ordenadores a la vez, y por eso no hace falta un banco.
Monedero
El sitio donde se guardan las claves que dan acceso a las monedas. Si se pierde la clave, no hay manera de recuperar el dinero.
Volatilidad
Cuánto se mueve el precio arriba y abajo. Aquí es muy alta, y eso no es una anomalía: es la norma.
Bitcoin y ethereum
Con estas dos se entiende casi todo lo demás. Bitcoin fue la primera, de 2009, y su promesa cabe en una frase: no puede haber más de veintiún millones. Ethereum no es solo una moneda, sino una red donde funcionan programas, y por eso encima de ella viven casi todas las demás.
Las otras miles
Hay dos grupos que conviene reconocer. Las stablecoins están hechas para valer siempre lo mismo que un dólar y sirven para moverse entre monedas sin salir a euros; que lo intenten no significa que siempre lo consigan. Y las que nacieron de una broma —la más famosa salió en 2013 de un meme de un perro— valen lo que dure la atención que reciben.

Preguntas frecuentes

¿Le digo que las criptomonedas son una estafa?

No, porque no es exacto y porque él conoce a alguien que ha ganado dinero. Lo honesto es contarle qué son, por qué el precio se mueve tanto y qué pasa si algo sale mal. Alrededor hay muchísimas estafas, y eso también hay que contárselo, pero es otra cosa.

Mi hijo de doce años quiere comprar. ¿Qué hago?

Ponle una condición y mantenla: que te lo explique con sus palabras antes de tocar un euro. La mayoría de las veces no llega a hacerlo, y si lo hace, habrá aprendido más buscándolo él que con cualquier explicación tuya. Y ten presente una cosa antes de plantearte nada: a los doce años no puede tener cuenta propia, así que cualquier compra la estarías haciendo tú, a tu nombre.

¿Qué edad es razonable para que tenga algo de esto?

Legalmente, ninguna antes de los dieciocho. Una plataforma que cumpla la ley no puede abrir una cuenta a un menor, así que si un adolescente tiene criptomonedas es porque están en la cuenta de un adulto. Y eso no es un detalle técnico: el titular es ese adulto y la responsabilidad también, por mucho que el hijo sepa del tema y aunque el dinero lo haya puesto él. A partir de ahí, la pregunta útil es si puede permitirse perder entero lo que va a poner y seguir teniendo lo importante cubierto. Y que quede dicho: esto es información educativa para explicárselo a tus hijos, no un consejo de inversión; aquí no recomendamos comprar nada, ni a los dieciocho ni a los cuarenta.

¿Y la tecnología, sirve para algo?

Sí, y es una conversación bastante más interesante que la del precio: un registro compartido que nadie puede manipular tiene usos claros. Ahora bien, que la tecnología sea sólida no dice nada sobre lo que valdrá una moneda concreta dentro de cinco años.