Una hipoteca es un préstamo tan largo que casi nadie lo cuenta en casa: se firma, se paga cada mes durante décadas y no se vuelve a hablar de ello. Y es justo el mejor ejemplo que tienes para explicar qué es una deuda, porque está debajo de vuestro techo.
Qué es, en una frase
Una hipoteca es un préstamo muy largo para comprar una vivienda en el que la propia casa queda como garantía: si dejas de pagar las cuotas, el banco puede quedársela.
¿Esta casa es nuestra? ¿Entera?
Es martes y en la cocina hay ruido de cajones. Clara, la madre de Nora y de Bruno, busca un papel del seguro entre los imanes de la nevera, donde vive la lista de la compra.
—Mamá —dice Nora, que tiene seis años y hace las preguntas en el peor momento posible—, ¿esta casa es nuestra?
—Sí.
—¿Entera?
Clara se para. Podría decir que sí y seguir buscando. Pero Bruno, que tiene doce y está haciendo los deberes en la mesa, ha levantado la cabeza.
—Entera no —dice—. Falta pagar un trozo.
—¿Un trozo de casa? ¿Cuál?
Ahí Clara se queda sin respuesta buena, porque un trozo de casa no es. Coge el papel de la lista de la compra y les escribe los números: la casa costó ciento cuarenta mil euros hace nueve años, pusieron treinta mil de sus ahorros y pidieron el resto al banco, a pagar en veinticinco años.
—¿Veinticinco? —Bruno hace la cuenta en dos segundos—. Cuando termines yo tendré veintiocho.
—Y Nora veintidós.
A Nora la idea de tener veintidós años le hace muchísima ilusión. A Bruno no: —Eso es injusto. ¿Y cuánto le pagáis al banco por dejaros el dinero?
Clara va a decir una cifra y descubre que no la sabe. Sabe la cuota, que sale sola de la cuenta el día 3 desde hace nueve años. El papel no lo ha vuelto a abrir desde el día que lo firmaron, y de aquel día se acuerda perfectamente: la carpeta azul, la ilusión que llevaban los dos, la firma.
Esa noche lo abre. De cada cuota de aquel primer año, más de la mitad no bajaba la deuda: era el precio de haber pedido el dinero.
Al día siguiente pega el papel en la nevera, al lado de la lista de la compra.
—¿Y eso qué es? —dice Nora.
—El trozo que nos falta.
Qué nos enseña esta historia
- Una hipoteca es un préstamo normal con dos particularidades: dura décadas y la casa responde por él.
- En una hipoteca no se paga solo el precio de la casa: se paga también el precio de haber pedido el dinero prestado.
- Al principio, la mayor parte de cada cuota son intereses. La deuda baja despacio los primeros años y deprisa los últimos.
- Alargar el plazo baja la cuota y sube el total; acortarlo hace lo contrario. No hay una opción gratis, hay opciones distintas.
- Que los hijos sepan que existe no les preocupa: les explica de golpe por qué unas cosas se pueden y otras no.
La misma idea, a cada edad
La técnicaSin ejercicio: la casa donde vive, y que se paga cada mes
A los cuatro años no hay ejercicio honesto para una hipoteca: cualquier tarro que montéis será ahorro, y una hipoteca es lo contrario. Pero sí hay algo suyo y muy concreto: esta casa. Un día que estéis en ella tranquilos, dile que la casa es vuestra y que todavía la estáis pagando, un trozo cada mes. Si la vuestra es de alquiler vale igual, cambiando una palabra: se paga cada mes, y esa no se acaba de pagar nunca. No le pongáis cifras ni le preguntéis nada. Lo único que tiene que caberle hoy es que el sitio donde duerme se paga.
Díselo así«Esta casa es nuestra, y todavía la estamos pagando: un trozo cada mes.»
La técnicaCuatro euros devueltos en cinco semanas, tachadas una a una
Ya puede entender que se pide dinero prestado y que devolverlo cuesta más. Hazlo con algo suyo: préstale cuatro euros para algo que quiere hoy y acordad que te devolverá cinco, un euro cada semana durante cinco semanas. Apuntadlo en un papel en la nevera y que tache él cada semana pagada. Cuando termine, pregúntale cuánto le ha costado de más ese adelanto y deja que salga la resta de su boca. Un euro de diferencia se entiende a los ocho años; un porcentaje, todavía no.
Díselo así«Te lo adelanto yo, pero me devuelves un poco más. ¿Cuánto más te ha costado?»
La técnicaEl recibo partido en dos: lo que baja la deuda y lo que cobra el banco
Aquí ya se puede hablar de la hipoteca de casa, si la hay, sin dramatizar y sin dar el importe si no quieres. Lo interesante es el mecanismo: enséñale un recibo y cuéntale que una parte baja la deuda y otra es lo que cobra el banco por haberla dejado. Y hazle la pregunta que él no se hace: si pagáramos en más años, la cuota sería más pequeña, ¿eso sería mejor o peor? Que lo piense antes de que le des la respuesta, porque la intuición dice una cosa y los números dicen otra.
Díselo así«Si pagáramos la casa en más años, la cuota sería menor. ¿Eso es mejor o peor?»
La técnicaCuota, plazo y total: los mismos cien mil a veinte años y a treinta
Antes de que firme nada en su vida tiene que saber leer tres números de un préstamo largo: la cuota, el plazo y el total que acabará pagando. Enséñale a mirar siempre el tercero, que es el único que no sale en los anuncios. Con cifras inventadas se ve enseguida: cien mil euros a veinte años y los mismos cien mil a treinta tienen cuotas distintas y totales todavía más distintos. No le des tú la conclusión; ponle los tres números delante y pregúntale cuál elegiría y por qué.
Díselo así«Cuota, plazo y total. ¿Cuál de las dos opciones elegirías tú, y por qué?»
Cómo funciona de verdad
Una hipoteca es un préstamo con dos diferencias respecto a los demás: el plazo es larguísimo —veinte, treinta años— y lleva una garantía, que es la propia vivienda. Esa garantía es justamente la razón de que sea el préstamo más barato al que accede una familia normal: el banco corre menos riesgo, porque si se deja de pagar puede quedarse la casa.
Cada cuota se parte en dos trozos: uno amortiza (baja la deuda) y otro son intereses (lo que cuesta el préstamo). Lo que casi nadie sabe es que esa proporción cambia con los años. Al principio la mayor parte de lo que pagas son intereses y la deuda baja despacio; al final es al revés. Por eso, a mitad de una hipoteca larga, se debe bastante más de la mitad.
Un ejemplo con cifras inventadas para verlo. Imagina 120.000 € a un tipo de ejemplo del 3 % anual. A veinte años, la cuota sale alrededor de 665 € y acabas devolviendo unos 160.000 €. A treinta años, la cuota baja a unos 505 € y el total sube a unos 182.000 €. El mismo dinero prestado: pagar 160 € menos cada mes cuesta unos 22.000 € más al final. Ninguna de las dos opciones es la buena; depende del margen que necesites cada mes.
Y una idea que conviene decir en casa aunque los hijos sean pequeños: la hipoteca no es la casa. La casa es vuestra desde el primer día; lo que se le debe al banco es dinero, y lo que el banco tiene es el derecho a quedarse la casa si ese dinero deja de llegar. Suena igual y no lo es.
En qué se diferencia🏘️ Invertir en viviendaUna compra la casa en la que vives y la otra compra una casa para que trabaje. Los números se parecen y las decisiones no se parecen en nada.
Errores frecuentes
- Mirar solo la cuota. Es el número que enseñan primero justamente porque es el que mejor suena.
- Alargar el plazo pensando que es gratis. Baja la cuota y sube el total: es una decisión legítima, pero hay que tomarla sabiéndolo.
- Comprar la casa más cara que el banco aprueba. El banco calcula si puedes pagarla, no si te va a quedar vida después de pagarla.
- Convertirla en un tema tabú en casa. Los niños oyen la palabra «hipoteca» con cara de preocupación y se quedan con la cara, no con la explicación.
Palabras que oirás por ahí
- Amortizar
- Devolver parte del dinero prestado. Cada cuota amortiza un poco; amortizar de más, cuando se puede, recorta los intereses futuros.
- Cuota
- Lo que se paga cada mes. Lleva dentro dos cosas distintas: una parte de la deuda y el interés de ese mes.
- Tipo fijo y tipo variable
- En el fijo, la cuota no cambia en toda la vida del préstamo. En el variable sube o baja según un índice de referencia.
- Tasación
- El valor que un profesional le pone a la vivienda. El banco presta sobre ese valor, no sobre lo que pagas por ella.
Preguntas frecuentes
¿Le explico a mi hijo que tenemos una hipoteca?
Sí, y cuanto antes con naturalidad, mejor. No hace falta dar el importe ni la cuota: basta con que sepa que la casa se compró con dinero prestado y que cada mes se devuelve un trozo. Explica de golpe muchas de las respuestas que oye en casa.
¿Es mejor una hipoteca a veinte años o a treinta?
Depende de tu margen cada mes, no de una regla. A menos años se paga menos en total, pero la cuota aprieta y aguanta peor un mal mes. A más años se vive más tranquilo cada mes y se paga bastante más al final. Lo que no conviene es elegir sin haber visto los dos totales.
¿Por qué al principio la deuda baja tan poco?
Porque el interés se calcula sobre lo que todavía debes, y al principio debes casi todo. Por eso los primeros años la mayor parte de la cuota es interés. A medida que la deuda baja, el interés baja con ella y cada cuota amortiza más.
¿Conviene adelantar pagos para terminar antes?
Adelantar pagos reduce lo que queda por pagar y, con ello, los intereses futuros; cuanto antes se hace, más se nota. Lo que no compensa casi nunca es hacerlo vaciando el dinero de imprevistos: quedarse sin colchón para deber menos suele salir caro al primer susto.
