Casi todo el mundo usa alguna vez dinero que no es suyo. Que salga bien o mal casi nunca depende del importe: depende de entender qué cuesta el favor y cuándo hay que devolverlo.
De qué va este capítulo
Va por orden, y el orden importa: el préstamo, que es la idea entera en una frase, y el interés, que es lo que cuesta el favor. Con esos dos ya se puede distinguir la deuda buena de la deuda mala.
Luego, las tres formas en las que esto aparece en la vida real: la tarjeta de crédito, la hipoteca y el sobreendeudamiento, que es lo que pasa cuando se juntan varias sin darse cuenta. Y al final abrimos la caja: el banco por dentro, para ver de dónde sale ese dinero que te prestan.
