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💼 Ganar el dinero

Los ingresos pasivos

Dinero que entra sin trabajar hoy, casi siempre porque se trabajó antes.

«Gana dinero mientras duermes» es la frase más repetida de internet. Los ingresos pasivos existen y no son magia: casi todos empiezan por un trabajo muy activo, por un dinero que ya se tenía, o por las dos cosas a la vez.

Qué es, en una frase

Un ingreso pasivo es dinero que entra sin que tengas que trabajar hoy para ganarlo, porque ya trabajaste antes o porque tienes algo que produce por su cuenta.

Tres euros con veinte entre ochenta y ocho horas

Un domingo por la tarde le sale a Bruno un vídeo en el móvil: «Cinco formas de ganar dinero mientras duermes». Lo ve tres veces seguidas.

Bruno tiene doce años, edita vídeos de sus saltos con el monopatín y calcula rapidísimo. Esa noche monta un plan con una ilusión enorme: un canal de trucos, un vídeo cada semana y, según el del vídeo, en unos meses el dinero entra solo.

Empieza en octubre.

Graba los sábados y edita los martes. Un vídeo son unas cuatro horas entre grabarlo, cortarlo y ponerle música. En noviembre lleva seis vídeos y ciento veinte visitas, casi todas suyas y de Iker, su amigo de clase.

En diciembre se aburre. En enero vuelve. En febrero uno se le da bien: cuatro mil visitas.

En marzo, cinco meses después de empezar, le llega el primer ingreso del canal: tres euros con veinte.

Justo esa semana está en casa Vera, su prima de dieciséis años, que trabaja los veranos en un bar y es la única de la familia que ha visto una nómina de cerca.

Las cuentan entre los dos. Veintidós vídeos, unas cuatro horas cada uno. Ochenta y ocho horas.

Bruno hace su ruido de indignación, el que hace siempre. Luego se queda callado un momento.

En el móvil le salta un aviso del banco, de esos que llegan siempre tarde: «Compra de 1,99 €». Un juego que se descargó en enero y del que ya ni se acordaba.

Sigue subiendo vídeos. La diferencia es que ahora sabe por qué.

Qué nos enseña esta historia

La misma idea, a cada edad

La técnicaLas fresas de la ventana: primero el trabajo, después la fruta

A esta edad esto no se explica, se planta. Buscad algo pequeño que acabe dando cosas solo: una maceta de fresas en la ventana, unas judías en un vaso con algodón. Lo cuida ella unos días y después solo hay que regar. Cuando salga la primera fresa, la ilusión es enorme, y ahí está la idea entera: antes hubo trabajo y ahora sale algo casi sin hacer nada. Que cuente ella las fresas cada vez que vayáis a mirar, aunque muchos días sean cero. No hace falta decir la palabra «dinero» ni una sola vez.

Díselo así«Primero lo plantamos y lo cuidamos. Ahora nos da fresas casi solo. ¿Ves?»

La técnicaLa pulsera se cobra una vez; el cuento, cada vez

Ya puede ver la diferencia entre cobrar una vez y cobrar muchas. Si hace pulseras para el mercadillo, cada pulsera se vende una sola vez: eso es trabajar y cobrar. Enseñadle ahora algo que se cobre varias veces por el mismo trabajo, con un ejemplo que conozca: quien escribió su cuento favorito lo escribió una vez, hace años, y cobra un poco cada vez que alguien compra un ejemplar. Preguntadle después qué cosas suyas se podrían cobrar más de una vez.

Díselo así«Esto lo has hecho una vez. ¿Se podría cobrar más de una vez?»

La técnicaSus horas entre lo que ha entrado, rehecho a los tres meses

Aquí conviene hacer las cuentas de verdad, porque a esta edad ya le llegan vídeos de gente que dice ganar dinero sin trabajar. No lo desmontes tú: que lo desmonte la calculadora. Si tiene un proyecto (un canal, unas ilustraciones, un servicio pequeño), que apunte las horas que le dedica y lo que ha entrado, y que divida. Y que repita la cuenta tres meses después, porque a veces el número mejora mucho, y esa parte también es verdad y hay que dejarle verla.

Díselo así«Apunta las horas y lo que has ganado. Ahora divide. ¿A cuánto te sale la hora?»

La técnicaDe dónde sale de verdad: dinero que ya se tiene, o algo hecho una vez

A esta edad ya puede entender de dónde salen de verdad estos ingresos: de un dinero que ya se tiene (un alquiler, unos ahorros invertidos) o de algo que se hizo una vez y se sigue vendiendo (una canción, un libro, un curso, un programa). Ninguna de las dos vías empieza de cero. Y merece la pena decirle la parte incómoda: mucha gente que vende cursos para ganar dinero durmiendo gana el dinero vendiendo el curso, no aplicándolo. Que lo compruebe él antes de pagar nada.

Díselo así«¿Esta persona gana dinero haciendo esto, o gana dinero contando que lo hace?»

Cómo funciona de verdad

Los ingresos que llamamos pasivos vienen casi siempre de dos sitios. Del dinero: un piso alquilado o unos ahorros invertidos producen sin que hagas nada, pero antes hubo que reunir ese dinero. O del trabajo hecho una vez: un libro, una canción, unas fotos, un curso, un programa. Se trabaja mucho al principio y se cobra durante años. Lo que no existe es la tercera puerta, la de empezar sin dinero y sin trabajo.

Un ejemplo inventado sirve para ver el orden real de las cosas. Alguien escribe un curso pequeño y le echa 150 horas. Después se vende sin que tenga que hacer nada: 20 € cada vez, unas cinco ventas al mes, 100 € al mes. El primer año entran 1.200 €, o sea 8 € por hora trabajada, peor que muchos trabajos. El tercer año, si sigue vendiéndose igual, lleva 3.600 € por aquellas mismas 150 horas. Ahí está la gracia, y ahí está también el motivo por el que casi todo el mundo lo deja antes de llegar.

Casi nada es pasivo del todo. Un piso alquilado tiene averías, impagos y meses vacíos. Un curso hay que actualizarlo. Un canal se apaga si no se toca. Lo honesto es llamarlo trabajo que se cobra a destiempo: mucho esfuerzo antes y un poco de mantenimiento después.

Y conviene contar en casa la versión oscura, porque esa sí funciona sola de verdad: los gastos pasivos. Las suscripciones que nadie usa, el seguro que se renueva sin que nadie lo mire, la aplicación que cobra 1,99 € todos los meses desde hace dos años. Cancelar tres suscripciones muertas suele dar más dinero al mes que la mayoría de los planes para ganarlo durmiendo, y se hace en un cuarto de hora.

En qué se diferencia🏪 Cómo gana dinero un negocio🌱 La inversiónLos dos son maneras de ganar dinero fuera de una nómina. Uno enseña la factura del trabajo que hay detrás; el otro tiende a esconderla. Y frente a la inversión, que pone dinero y arriesga cuánto vale, esto pone trabajo hecho una vez y espera que vuelva a pagar. Se solapan cuando lo que produce es dinero ya invertido, y por eso se confunden tanto.

Errores frecuentes

Palabras que oirás por ahí

Renta
El dinero que produce algo que ya tienes, como un piso alquilado. No se trabaja cada mes, pero hubo que comprarlo antes.
Regalías o derechos de autor
La parte que cobra quien creó una obra cada vez que se vende o se usa. Es el ejemplo más limpio de trabajar una vez y cobrar muchas.
Dividendo
La parte del beneficio que una empresa reparte entre quienes tienen acciones suyas. Llega sin hacer nada, pero antes hubo que comprar esas acciones.
Ingreso residual
Otro nombre para lo mismo: el dinero que sigue llegando de un trabajo que ya se terminó hace tiempo.

Preguntas frecuentes

¿Existen de verdad los ingresos pasivos o es todo humo?

Existen, y son bastante aburridos: alquileres, intereses, dividendos, derechos de autor. Lo que es humo es la parte del «sin esfuerzo y sin dinero». Siempre hay una de las dos cosas al principio, y normalmente hay las dos.

Mi hijo quiere montar un canal para ganar dinero. ¿Le dejo?

Sí, y ayúdale a apuntar las horas desde el primer día. Va a aprender a editar, a ser constante y a dividir lo ganado entre lo trabajado. Con que salga una de las tres cosas, la tarde ha valido la pena.

¿Cuánto hay que tener para vivir de rentas?

Muchísimo más de lo que sugieren los vídeos, y depende de lo que rinda ese dinero y de lo que cueste vivir donde vives. Es una cuenta que se puede hacer en casa con lápiz y papel, y hacerla suele quitar bastante prisa.

¿Cómo le explico esto a un adolescente sin sonar a aguafiestas?

No discutiendo el vídeo, sino pidiéndole que investigue a quien lo firma: de qué vive exactamente esa persona. Casi siempre vive de vender el método. Que llegue él solo a esa conclusión funciona mil veces mejor que decírselo tú.