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💼 Ganar el dinero

Los ingresos

Todo lo que entra: de dónde viene y cuánto llega de verdad.

Los ingresos son el principio de todo: no se puede repartir, ahorrar ni gastar lo que no ha entrado. Y hay una diferencia que casi nadie explica en casa hasta que llega el primer sueldo: lo que se gana y lo que se cobra no son el mismo número.

Qué es, en una frase

Los ingresos son todo el dinero que entra: el sueldo, lo que factura quien trabaja por su cuenta, una beca o un alquiler. Son el punto de partida de cualquier cuenta.

Le faltan cincuenta euros

Vera tiene dieciséis años y lleva todo el camino mirando la primera nómina de su vida.

Su padre sonríe.

Vera vuelve a mirar la nómina.

Vera se queda pensando.

Su padre trabaja por su cuenta y la pregunta le hace gracia.

Vera mira otra vez su nómina.

Su padre sonríe.

Esa tarde, antes de ponerse el delantal, Vera pide una copia de su contrato y vuelve a leerlo.

No entiende ni la mitad.

Pero los dos números estaban ahí desde el primer día.

Qué nos enseña esta historia

La misma idea, a cada edad

La técnicaLa misma escena cada vez que cobras: trabajo → moneda → bote

A esta edad, el dinero puede parecer algo que simplemente aparece. Vamos a enseñarle de dónde viene. Muéstrale dónde trabajas o explícale qué haces cuando no estás en casa. Y, algún día que cobres, convierte algo invisible en una escena que pueda entender: coge una moneda, enséñasela y dile que ese dinero lo habéis conseguido trabajando. Después, deja que la meta en un bote. Puedes repetir la escena de vez en cuando: trabajo → moneda → bote. No necesita saber cuánto ganas ni entender una nómina. Solo quedarse con una primera idea: el dinero no aparece por arte de magia; una de las principales formas de conseguirlo es trabajando.

Díselo así«¿Sabes de dónde ha salido este dinero? Del trabajo de mamá. Una forma de conseguir dinero es trabajando.»

La técnicaUn encargo, un precio acordado y una pregunta al terminar

A esta edad ya puede descubrir que el dinero también se puede ganar. No hablamos de pagarle por hacerse la cama o recoger sus cosas, sino de algún encargo puntual y adecuado a su edad: ayudar a preparar un mercadillo familiar, limpiar el coche o hacer una tarea extra que no forme parte de sus responsabilidades habituales. Acordad cuánto cobrará antes de empezar y deja que sea él quien cobre y cuente el dinero al terminar. Después hazle una pregunta: «¿cuánto tiempo te ha llevado?». Así empieza a descubrir algo importante: para ganar dinero ha necesitado aportar algo —tiempo, esfuerzo o ayuda— y no todos los trabajos compensan igual.

Díselo así«Antes de empezar, pensemos dos cosas: ¿qué vas a hacer y cuánto vas a cobrar?»

La técnicaEl ingreso fijo y el variable, y qué gasto caería primero

Es la edad de contarle que en casa hay ingresos y que no son infinitos, con cifras o sin ellas. Explícale la diferencia entre un ingreso fijo, que llega el mismo día todos los meses, y uno variable, que unos meses es grande y otros pequeño. Si en tu casa hay de los dos, mejor todavía. Y hazle la pregunta buena: si un mes entrara la mitad, ¿qué gasto quitaríamos primero? No es una conversación triste; es la primera vez que ve cómo se decide de verdad.

Díselo así«En casa entra esto cada mes. ¿Y si un mes entrara la mitad?»

La técnicaLa nómina leída entera: dónde pone bruto y dónde neto

Antes de su primer trabajo tiene que saber leer una nómina, y son diez minutos. Enséñale dónde pone el bruto, dónde el neto y qué hay en medio: la cotización y el adelanto de impuestos. Y cuéntale lo que no le va a decir nadie: que en una oferta de empleo el sueldo se anuncia casi siempre en bruto y al año, así que hay que dividirlo entre las pagas y descontar lo de en medio antes de hacerse ilusiones. Que pregunte siempre cuál de los dos números le están diciendo.

Díselo así«Ese sueldo que te dicen, ¿es bruto o neto? Pregúntalo antes de decir que sí.»

Cómo funciona de verdad

Los ingresos se distinguen por dos cosas: de dónde vienen y cómo de fiables son. Un sueldo por cuenta ajena llega en una nómina, el mismo día y con una cantidad conocida. Lo que gana quien trabaja por su cuenta llega cuando el cliente paga y cambia cada mes. Los dos pueden sumar lo mismo al año, y organizar una casa con uno o con otro no se parece en nada.

En una nómina hay dos números que conviene tener claros desde el primer trabajo. El bruto es lo que se ha ganado; el neto, lo que llega a la cuenta. Entre uno y otro se quedan la cotización a la Seguridad Social y una parte de los impuestos, que se adelanta cada mes. Un ejemplo inventado: de 1.500 € brutos pueden llegar unos 1.250 € netos. No ha desaparecido nada: es dinero que va a la pensión futura y a los servicios públicos.

Quien trabaja por su cuenta tiene el mismo problema multiplicado, porque cobra el importe entero y todavía no se ha apartado nada. De una factura de 1.000 € hay que descontar el material, los gastos del negocio, la cotización y lo que habrá que pagar de impuestos más adelante. Por eso la costumbre que salva a los autónomos es doble: partir cada cobro en dos sitios —el dinero que es suyo y el que solo está de paso— y pagarse un sueldo fijo cada mes, calculado por lo bajo, en lugar de ir sacando de la cuenta según venga el mes. Lo que sobra al final del año es el beneficio, y esa es una decisión distinta que se toma una vez, no cada semana.

Y una cosa que se olvida siempre: cuando los ingresos son irregulares, la cifra útil no es la del mes bueno ni la media, es la del mes malo. Con esa se planifica; con las otras dos se pasa un susto.

Errores frecuentes

Palabras que oirás por ahí

Bruto y neto
El bruto es lo que se ha ganado antes de descontar nada; el neto, lo que llega a la cuenta. La diferencia son cotizaciones e impuestos adelantados.
Ingreso fijo e ingreso variable
El fijo llega el mismo día y por la misma cantidad; el variable depende del trabajo de cada mes. Casi nadie tiene solo uno de los dos.
Nómina
El documento que detalla lo que se ha ganado, lo que se ha descontado y lo que se cobra. Conviene leerla entera al menos una vez.
Autónomo
Quien trabaja por su cuenta y factura a sus clientes. Cobra el importe completo, pero de él salen todavía gastos, cotización e impuestos.
Sueldo y beneficio
En un negocio no son lo mismo. El sueldo es la cantidad fija que el dueño se paga a sí mismo cada mes; el beneficio es lo que queda al final del año, y qué hacer con él es una decisión aparte.

Preguntas frecuentes

¿Le digo a mi hijo cuánto gano?

La cifra exacta no hace falta y a según qué edad no aporta nada. Lo que sí ayuda es que sepa que hay un ingreso, que es limitado y que las decisiones de casa salen de ahí. A partir de los quince, ver los números reales suele hacer más bien que mal.

¿Está bien pagarle por las tareas de casa?

Las tareas de casa se hacen porque se vive en ella, no por dinero. Otra cosa son los encargos extraordinarios, con precio pactado antes y final claro: esos sí enseñan lo que es un ingreso.

¿Por qué mi nómina no coincide con lo que me dijeron en la entrevista?

Porque casi siempre se anuncia el sueldo bruto anual y se cobra el neto mensual. Entre los dos están las cotizaciones y los impuestos adelantados. Preguntar cuál de los dos números te están diciendo es la costumbre más útil que se puede coger en un primer trabajo.

Somos autónomos y los meses buenos parece que sobra dinero. ¿Cómo lo explico en casa?

El problema no es que sobre dinero: es que ese dinero todavía no es todo tuyo. Cuando cobras una factura entera, dentro van tres cosas mezcladas: los gastos del negocio, los impuestos que pagarás dentro de unos meses y tu sueldo. Mientras estén en el mismo sitio parecen un solo montón, y un solo montón se gasta como si fuera todo tuyo.

La costumbre que lo arregla es tener el dinero en dos sitios. Una cuenta del negocio, donde entra todo lo que cobras, y la cuenta de casa. Del negocio sale hacia casa una cantidad fija cada mes, siempre la misma: tu sueldo. Se calcula por lo bajo, con la cifra de un mes malo, no con la media. Y lo que se queda en la cuenta del negocio no es «lo que sobra»: es el material, los impuestos del trimestre y el colchón para los meses flojos.

Con eso, en casa hay estabilidad: entra lo mismo el mes bueno y el mes malo, y las decisiones de casa se toman siempre sobre esa cifra. El beneficio es otra cosa y se mira una vez al año, con calma: si el colchón está lleno y el año ha ido bien, se decide entonces qué se hace con lo que ha quedado —subirse el sueldo, comprar una máquina o pasarlo a los ahorros de casa—. Un sueldo se cobra todos los meses; un beneficio se reparte una vez.

Y a los niños se lo puedes contar con botes, que es la misma idea sin palabras raras. En el bote grande entra todo lo que la gente le paga a papá. De ahí se saca primero lo que costó la madera, después el bote de Hacienda, que no se toca nunca, y solo al final se llena el bote de casa, que siempre lleva la misma cantidad. Si un mes el bote grande viene muy lleno, el bote de casa no crece: crece el que guarda para los meses en que venga vacío.

Recursos que ayudan a entenderlo