Los impuestos son la parte del dinero que no llega a ser tuya: se aparta antes, casi siempre sin que lo notes. Se explican fatal cuando se resumen en un «el Estado me roba» y se entienden enseguida cuando se ve qué se paga con ellos.
Qué es, en una frase
Los impuestos son la parte del dinero que cada persona aporta al Estado cuando gana, gasta o tiene algo, y que sirve para pagar las cosas que usamos todos.
Dos euros de cada puesto
El mercadillo del colegio funciona así: cada clase monta un puesto, vende lo que ha hecho y se queda con lo que gana. Amina tiene nueve años, es la hija de Said el de la tienda de bicis y lleva la caja de su puesto porque calcula el cambio más rápido que ningún adulto.
A las doce y media cierran. En la caja de zapatos hay catorce euros con sesenta. En la libreta pone trece con diez, porque la libreta lleva descuadrada un euro y medio desde que el mundo es mundo.
Entonces aparece Marta, la maestra que organiza el mercadillo, con el moño y el lápiz clavado, y dice la frase del año:
—Dos euros de cada puesto para el bote común.
—¿Por qué? —pregunta Amina. No lo dice enfadada; lo dice como quien pide una factura.
—Para lo de todos.
—Pero estos catorce euros los hemos ganado nosotros. Yo llevo aquí toda la mañana.
Y ahí Marta hace algo que no hacen casi nunca los adultos: en vez de contestar, le enseña la lista del año pasado.
El bote común pagó las mesas, que se alquilan; los carteles; la impresora de las etiquetas de precios; y el toldo, que si no llega a estar, el sábado que llovió no vende nadie.
Amina lee la lista dos veces. Saca la calculadora de su padre, que lleva siempre en el bolsillo, y hace una cuenta que no le ha pedido nadie: sin mesa, sin carteles y sin toldo, su puesto no habría hecho catorce euros. Habría hecho bastante menos.
—¿Y si alguien no pone los dos euros? —pregunta.
—Pues el año que viene hay menos toldo.
Amina deja los dos euros en el bote. Luego se queda un momento mirando la mesa, que es de las alquiladas, y le dice a la niña de su clase que la está ayudando a recoger:
—Esta mesa es un poco nuestra.
Lo dice con un orgullo raro, de propietaria. Y vuelve a la libreta, que sigue descuadrada un euro y medio y ella sabe perfectamente por qué: por las dos pulseras que regaló a media mañana y no apuntó.
Qué nos enseña esta historia
- Un impuesto es dinero que se aparta de lo que gana o gasta cada uno para pagar cosas que se usan entre todos.
- Casi nadie los ve salir: van dentro del precio de lo que compras o descontados antes de que el sueldo llegue a tu cuenta.
- Se pagan de tres maneras: por lo que ganas, por lo que gastas y por lo que tienes.
- Lo que se compra con ellos es invisible mientras funciona: la carretera, la vacuna, el colegio, el bombero que no ha hecho falta.
- Se puede estar en desacuerdo con cómo se reparten sin dejarle a un niño la idea de que pagar es de ingenuos. Son dos conversaciones distintas.
La misma idea, a cada edad
La técnica«Esto es de todos», cada vez que paséis por delante
A esta edad no se explican los impuestos: se enseña de quién son las cosas. Cuando paséis por un parque o por una biblioteca, o veáis pasar un camión de bomberos, dile siempre la misma frase: esto es de todos, también tuyo. Y que haga algo con eso, que a esta edad es lo que fija: que recoja su papel del suelo del parque, que devuelva él el cuento a la biblioteca. Hoy no aprende qué es un impuesto; aprende que hay cosas suyas que no ha comprado nadie de casa.
Díselo así«Este parque es de todos, también tuyo. Por eso lo cuidamos.»
La técnicaEl IVA buscado en el tique de la compra
Ya se puede hacer con dinero de verdad y con un tique. Cuando compréis algo pequeño, mirad juntos el papel: abajo pone «IVA» y una cantidad. Cuéntale que esa parte del precio no se la queda la tienda, que va al dinero común con el que se pagan el colegio o el hospital. Y luego, el juego que mejor funciona: que vaya diciendo por la calle qué cosas cree que se pagan con ese dinero. Acierta muchas más de las que esperas.
Díselo así«En este tique hay una parte que no es de la tienda. ¿Sabes para qué es?»
La técnicaLa línea del descuento en la nómina, y qué paga
Aquí ya se entiende el mecanismo entero y conviene contarlo sin caricaturas. Explícale que se paga por lo que se gana, por lo que se gasta y por lo que se tiene, y que quien gana más aporta una proporción mayor. Enséñale una nómina, la tuya o una de ejemplo, y señálale la línea del descuento. Y hazle la pregunta que de verdad le hace pensar: si mañana no pagara nadie, ¿qué sería lo primero que dejaría de funcionar en el barrio?
Díselo así«Si nadie pagara impuestos, ¿qué crees que dejaría de funcionar mañana?»
La técnicaPor qué la declaración sale a pagar o a devolver
A esta edad ya oye opiniones fuertes sobre los impuestos, y conviene darle el mapa antes que la opinión. Enséñale una nómina, la tuya o la suya si ya trabaja: qué se descuenta cada mes, por qué después se hace una declaración y por qué unas veces sale a pagar y otras a devolver. El debate sobre cuánto debe aportar cada cual es legítimo y no lo vais a cerrar en la cocina. Lo que sí puede saber antes de opinar es qué se paga con ese dinero y qué ocurre cuando alguien no declara: el gasto no desaparece, lo asumen los demás.
Díselo así«Mira qué se descuenta y qué se paga con ello. Después opinas lo que quieras.»
Cómo funciona de verdad
Los impuestos se cobran de tres maneras, y conviene distinguirlas porque se notan de forma muy distinta. Por lo que ganas (el IRPF, que en una nómina se va adelantando cada mes), por lo que gastas (el IVA, que va dentro del precio de casi todo lo que compras) y por lo que tienes (el recibo de la vivienda, el del coche). Los del segundo grupo son los que más se pagan sin darse cuenta: ese dinero no se ve nunca.
El impuesto sobre lo que se gana es progresivo: no se aplica el mismo porcentaje a todo el mundo ni a todo el sueldo. La renta se parte en tramos y cada tramo paga el suyo, más alto conforme se sube. De ahí viene el malentendido más repetido de todos, y vale la pena desmontarlo en casa: cobrar un poco más nunca hace que te quedes con menos, porque el porcentaje más alto solo se aplica a la parte que supera el tramo, no al sueldo entero.
En una nómina, ese impuesto no se paga de golpe al final del año: se adelanta cada mes en forma de retención. Después, la declaración de la renta hace la cuenta de verdad: si durante el año se adelantó de más, sale a devolver; si se adelantó de menos, sale a pagar. No es un premio ni una multa, es un ajuste.
¿Y adónde va todo eso? A cosas que casi nadie asocia con la palabra impuesto: la sanidad, los colegios, las pensiones, las carreteras, la basura, los bomberos. Para explicárselo a un niño funciona mucho mejor el camino inverso: en vez de contarle lo que se paga, salir a la calle y contarle lo que ya está pagado.
En qué se diferencia🤲 Donar y ayudarLos dos son dinero tuyo que acaba en otras personas. En uno decides tú a quién y cuánto; en el otro se decide entre todos y no es voluntario.
Errores frecuentes
- Contarlos en casa solo como un robo. Es una opinión legítima, pero si es lo único que oye, no entiende de dónde sale el colegio al que va.
- Creer que subir de sueldo puede hacer que cobres menos por culpa del tramo. No pasa: el porcentaje más alto solo se aplica a la parte que supera el tramo.
- Pensar que quien no tiene nómina no paga impuestos. El IVA lo paga todo el mundo cada vez que compra algo.
- Tratar la devolución de la renta como dinero caído del cielo. Es dinero tuyo que adelantaste de más durante el año.
Palabras que oirás por ahí
- IRPF
- El impuesto sobre lo que gana cada persona. Se adelanta cada mes en la nómina y se ajusta una vez al año en la declaración.
- IVA
- El impuesto que va dentro del precio de casi todo lo que compras. Lo cobra la tienda, pero no es suyo: lo ingresa después.
- Retención
- La parte del impuesto que se adelanta cada mes en la nómina, para no tener que pagarlo todo junto al final del año.
- Declaración de la renta
- La cuenta anual que compara lo que se adelantó con lo que tocaba pagar. De ahí sale que salga a devolver o a pagar.
Preguntas frecuentes
¿Cómo le explico a un niño para qué sirven los impuestos?
Al revés de como se suele hacer: en vez de empezar por lo que se paga, empieza por lo que ya está pagado. El parque, la biblioteca, el colegio, la ambulancia. Cuando ve la lista de cosas que usa y que no ha comprado nadie de su casa, el resto se entiende solo.
¿Y si en casa pensamos que se pagan demasiados impuestos?
Díselo, y dile por qué. Los niños entienden perfectamente que se pueda estar de acuerdo con la idea y en desacuerdo con la cantidad o con el reparto. Lo que no ayuda es dejarle la idea de que quien paga es un ingenuo, porque esa frase vuelve a los diecisiete años.
¿Por qué a unos les sale a devolver y a otros a pagar?
Porque durante el año se adelanta una cantidad estimada. Si al hacer la cuenta se había adelantado de más, la diferencia se devuelve; si se adelantó de menos, se paga. Depende de la situación de cada uno, no de haberlo hecho mejor o peor.
Mi hija empieza a trabajar este verano. ¿Tiene que declarar?
Depende de cuánto gane y de las condiciones de ese año, así que es de las cosas que hay que mirar cada vez. Lo que sí conviene desde el primer sueldo es que guarde la nómina y sepa qué le han retenido: es la costumbre que le va a ahorrar sustos.
