🌱
📈 Hacer crecer el dinero

La inversión

Poner dinero a trabajar en algo, sabiendo que puede salir mal.

Invertir suena a señores de traje mirando pantallas rojas y verdes. En casa es una decisión bastante más sencilla y bastante menos emocionante: qué se hace con el dinero que no se va a tocar en muchos años.

Qué es, en una frase

Invertir es poner dinero en algo que puede darte más con el tiempo —una empresa, un préstamo, una casa— aceptando que también puede darte menos. Sin esa posibilidad de perder, no hay inversión.

¿Y cuánto vas a ganar? No lo sé.

Marcos ha aparcado la furgoneta delante del portal. Hay que subir hasta el tercero el cartel nuevo de la academia de inglés y colgarlo del balcón, y el cartel es más largo que el hueco de la escalera. Ha reclutado a su sobrino Bruno, que tiene doce años, a cambio de dos euros y un refresco.

Paran en el primero a cambiar de mano. Baja una vecina con la compra y tienen que ladear el cartel contra la pared para dejarla pasar. Y ahí Bruno suelta la pregunta.

Marcos deja el cartel apoyado en la pared.

Marcos se queda un segundo callado, porque la respuesta honesta no es la que le gustaría dar.

Bruno se apoya en la barandilla con la curiosidad encendida y hace la pregunta de verdad, la que no tiene respuesta buena.

Suben el cartel hasta el tercero sin hablar. Al llegar arriba, Bruno dice que él, de mayor, va a preguntar siempre eso el primero.

Qué nos enseña esta historia

La misma idea, a cada edad

La técnicaTodavía no necesita invertir. Necesita entender la idea que hay detrás.

A esta edad no hace falta enseñarle productos financieros ni buscar un ejercicio de inversión. Basta con empezar a construir dos ideas que necesitará más adelante: esperar para conseguir algo en el futuro y entender que no siempre sale como esperábamos. Eso ya lo trabajamos en otros conceptos: con «Los ingresos pasivos» aprende que algunas cosas necesitan tiempo para dar resultado; y en «El riesgo financiero», que no siempre podemos saber qué ocurrirá. Cuando algún día escuche la palabra invertir y pregunte qué significa, puedes darle una explicación sencilla. De momento, con entender la idea es suficiente.

Díselo así«Invertir es usar algo que tienes hoy intentando conseguir algo más en el futuro. Hay que esperar y no siempre sale bien.»

La técnicaLo seguro y pequeño o lo grande e incierto, antes de cada tirada

Ya puede entender la diferencia entre guardar y arriesgar, y se ve mejor sin dinero de por medio. Cuando juegue a algo de cartas o de dados, para un momento y pregúntale si prefiere lo seguro y pequeño o lo grande e incierto, y que te diga por qué. Luego llévalo a lo suyo sin prohibirle nada: si quiere jugarse el dinero que lleva guardado, que haga antes la misma división de «Las metas financieras»: cuántas semanas volvería atrás si lo pierde. Ese número decide mejor que tu opinión. Cambiar de meta no le retrasa ni una semana; jugársela, sí, y ver esa diferencia es media inversión.

Díselo así«Si lo pierdes, ¿cuántas semanas vuelves atrás? Cuéntalas y luego decides.»

La técnicaSus tres empresas apuntadas, miradas una vez al mes

Aquí funciona muy bien un experimento sin dinero real. Que elija tres empresas cuyos productos use —zapatillas, videojuegos, comida— y que apunte en un papel lo que valen hoy. Miradlo juntos una vez al mes, sin tocar nada. En unos meses verá subidas y bajadas que no tienen nada que ver con si el producto le gusta, y esa es la lección entera. Explícale también qué es una empresa y por qué alguien le presta dinero, para que no le suene a lotería.

Díselo así«Ha bajado. ¿Ha pasado algo con la empresa o simplemente ha bajado?»

La técnicaPrimero el cuándo: cinco años, y después las tres preguntas

A esta edad ya toca hablar de dinero suyo. Antes que de dónde invertir, habla de cuándo: si lo va a necesitar antes de cinco años no se invierte, y eso no se discute. Explícale las tres preguntas que se hace cualquiera antes de poner un euro: cuánto tiempo puedo esperar, cuánto puedo aguantar que baje y qué comisiones me cobran. Y sé honesto con lo que tú no sabes, incluidas tus propias meteduras de pata: te va a creer mucho más.

Díselo así«¿Para cuándo lo necesitas? Con eso ya sabemos si esto se puede invertir o no.»

Cómo funciona de verdad

Invertir es prestarle tu dinero a algo que lo usa para producir. Si compras una parte de una empresa (una acción) pasas a ser dueño de un trocito diminuto: si a la empresa le va bien, tu trocito vale más y a veces reparte parte de las ganancias. Si le prestas dinero a una empresa o a un Estado (un bono), te lo devuelven con intereses. Lo primero se llama renta variable porque nadie promete nada; lo segundo, renta fija, porque el calendario está escrito, aunque tampoco esté garantizado del todo.

El número del que todo el mundo habla es la rentabilidad: cuánto ha crecido en un año lo que pusiste, en porcentaje. Con un ejemplo inventado: si pones 1.000 € y al cabo de un año valen 1.070 €, la rentabilidad ha sido del 7 %. Lo que esa cuenta no dice es que el número se conoce después. Antes solo hay expectativas, y las expectativas fallan.

Por eso la pregunta que de verdad importa no es cuánto puedo ganar, sino cuánto tiempo puedo esperar. En plazos cortos el precio de casi todo se mueve por motivos que no tienen que ver con si el negocio funciona: noticias, miedo, prisas. En plazos largos pesa más lo que la empresa hace de verdad. De ahí sale la regla más repetida y más aburrida: el dinero que hace falta pronto se queda quieto y disponible, y solo se invierte el que puede estar años sin que nadie lo mire.

Y hay dos cosas que se comen la rentabilidad sin hacer ruido: las comisiones, que se pagan gane o pierda, y los impuestos cuando algo se vende con ganancia. Preguntar cuánto se lleva cada intermediario antes de firmar nada es el gesto más rentable que existe y no exige saber de bolsa. Esto es información educativa para explicárselo a tus hijos, no un consejo de inversión.

En qué se diferencia💤 Los ingresos pasivosSe parecen tanto que se confunden: unos ahorros invertidos son también un ingreso pasivo. La diferencia está en la pregunta. Aquí se pone dinero y lo que puede cambiar es cuánto vale; allí se pone trabajo hecho una vez y lo que se mira es si vuelve a pagar sin volver a hacerlo.

Errores frecuentes

Palabras que oirás por ahí

Acción
Un trocito de una empresa. Quien la tiene es dueño de esa parte, con lo bueno y con lo malo.
Bono
Un préstamo a una empresa o a un Estado, con un calendario de devolución y unos intereses pactados.
Renta fija y renta variable
La fija tiene un calendario escrito; la variable no promete nada. Ninguna de las dos está garantizada del todo.
Rentabilidad
Cuánto ha crecido lo invertido, en porcentaje y en un plazo concreto. Solo se conoce cuando ya ha pasado.
Horizonte de inversión
Los años que van a pasar hasta que ese dinero haga falta. Es el dato que decide si algo se puede invertir o no.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad se le puede empezar a hablar de invertir?

Antes de los seis no hay nada que explicar, y tampoco hace falta montarle un ejercicio: a esa edad se trabajan por separado las dos mitades del asunto, arriesgar algo que le importa y esperar semanas por algo que puso él. La palabra y los números llegan hacia los diez o doce, cuando ya entiende qué es una empresa.

¿Invertir no es lo mismo que apostar?

Se parecen en que en los dos se puede perder, y se diferencian en el plazo y en el motivo. En una apuesta el resultado depende del azar y se resuelve enseguida. En una inversión hay un negocio real detrás produciendo cosas, y el tiempo juega a favor en vez de en contra. Invertir dinero que necesitas en tres meses sí es apostar.

¿Y si pierdo el dinero que estoy guardando para mis hijos?

Por eso lo primero que se decide no es dónde, sino cuándo. El dinero de un objetivo con fecha cercana no se invierte, se guarda disponible. Solo entra en esta conversación el que puede estar muchos años sin tocarse.

No tengo ni idea de esto. ¿Qué le cuento a mi hijo?

El mecanismo y la verdad. Que invertir es poner dinero en algo que puede subir o bajar, que nadie sabe cuánto va a ganar, y que tú tampoco lo tienes claro. Un adulto que reconoce lo que no sabe enseña más sobre dinero que uno que finge.

Recursos que ayudan a entenderlo