Casi todo el mundo mide su dinero por lo que entra cada mes. Pero hay otro número, más lento y más honesto, que dice de verdad cómo va una casa: lo que tienes menos lo que debes.
Qué es, en una frase
El patrimonio neto es lo que quedaría si vendieras todo lo que tienes y pagaras todo lo que debes. Es la foto de tu situación, no la de tu mes.
Llevaba años esquivando este número
Marcos ha ido a casa de su madre a arreglarle una persiana y se ha quedado a comer, que es lo que pasa siempre. Tiene treinta y ocho años, un taller pequeño de rótulos y una furgoneta blanca con su logo mal centrado, que se diseñó él y no piensa cambiar.
Ha traído papeles. El banco le ha pedido, para una máquina nueva, algo que él no había hecho nunca: una lista de lo que tiene y otra de lo que debe.
—Eso está en la caja —dice Pilar, su madre, setenta y dos años y una pensión modesta, sin levantar la vista del punto.
La caja de latón de galletas no tiene galletas desde hace décadas: tiene botones, hilos y, debajo, los papeles importantes de toda una vida ordenados mejor que en ninguna gestoría.
Marcos hace dos columnas en el mantel de hule. A la izquierda: la furgoneta, las máquinas del taller, lo que hay en la cuenta, la fianza del local. A la derecha: lo que queda del préstamo de la furgoneta, dos facturas de material sin pagar y el resto de aquella tarjeta que hace años casi se lo lleva por delante.
Tarda veinte minutos. Le tiemblan un poco las manos, porque lleva años esquivando este número por lo que pudiera salir.
Sale positivo. No mucho, pero positivo.
—Anda —dice—. Pensaba que estaba peor.
—Es que estabas peor —dice Pilar sin mirarle—. Hace seis años. Lo que pasa es que no lo mirabas nunca, así que no te enterabas ni de lo mal que ibas ni de lo bien que vas.
Marcos se queda con el papel en la mano más rato del que hace falta. El alivio no le viene del número, que es modesto: le viene de haberlo mirado de una vez. Lleva media vida calculando el mes y ninguna vez la foto entera.
—Te cuento lo que hice mal —dice—. Yo miraba si llegaba a fin de mes. Nunca miraba si iba hacia algún sitio.
Pilar deja el punto un momento.
—¿Y ahora?
—Ahora esto lo repito el año que viene y comparo.
—Pues guárdalo en la caja —dice ella—, que aquí no se pierde nada.
Qué nos enseña esta historia
- Hay dos números que miden cosas distintas: lo que ganas cada mes y lo que tienes acumulado. El segundo se mira mucho menos y explica mucho más.
- Se calcula con una resta: todo lo que tienes menos todo lo que debes.
- Puede salir negativo, y eso no es una condena: es un punto de partida que se puede mover.
- No hace falta mirarlo cada mes. Se mueve despacio, y una vez al año es suficiente.
- Ganar más no lo sube por sí solo. Lo sube la diferencia entre lo que entra y lo que se queda.
La misma idea, a cada edad
La técnicaDos montones de juguetes: los suyos y los prestados
A esta edad se entiende con juguetes, no con dinero. Un día que esté tranquila, sentaos en el suelo y haced dos montones: en uno, las cosas que son suyas; en otro, las que ha pedido prestadas y hay que devolver, como el cuento de la biblioteca o el coche del primo. Que cuente el primer montón en voz alta y luego el segundo, tocando cada cosa, y que diga cuáles se quedan en casa. Eso es exactamente la resta que hacen los mayores con el dinero, y a esta edad se hace contando con las manos.
Díselo así«Cuenta las tuyas y ahora las que hay que devolver. ¿Cuáles se quedan aquí?»
Qué opinamosCon esta edad, trabajamos desde la sencillez de una resta hecha con juguetes y contando con las manos: esto es mío, esto hay que devolverlo. Deber dinero todavía no le dice nada, y no hace falta que se lo diga: la idea de devolver es la que queda puesta. A los 6-9 la misma resta se hace ya con sus monedas y en un papel.
La técnicaLas dos columnas, restadas y repetidas un par de meses después
Ya se puede hacer con su dinero y con un papel. Ayúdale a apuntar en una columna lo que tiene (las monedas del bote, lo que le queda de la paga, lo que le prestó a un amigo) y en otra lo que debe, como los tres euros que le adelantaste para un regalo. Que reste él. Y la parte importante viene después: repetidlo un par de meses más tarde para que vea que el número se mueve. Un número que solo se mira una vez no enseña nada.
Díselo así«Tienes doce euros y debes tres. Entonces, de verdad de verdad, ¿cuánto tienes?»
Qué opinamosA esta edad el ejercicio funciona como juego de restas y como primera idea de «esto lo tengo que devolver», y con eso ya cumple de sobra. Lo que todavía no le pidas es que vea qué significa el número: eso llega a los 10-14, cuando lleve un tiempo viéndolo moverse.
La técnicaLa foto del primer día: un móvil y dos años de deuda
A esta edad ya conoce las cosas que se pagan a plazos, y ahí está el mejor ejemplo. Coged un móvil de los que se anuncian en veinticuatro cuotas y dibujad la foto del primer día: a la izquierda, un móvil; a la derecha, dos años de deuda. Preguntadle qué pasa si dentro de un año quiere cambiarlo, o si se le rompe. Lo descubrirá solo: la cosa pierde valor deprisa y la deuda se va quitando despacio. Es el momento exacto en el que se ve que tener algo caro no es lo mismo que tener dinero.
Díselo así«El móvil es tuyo desde hoy, y la deuda también. ¿Cuál de los dos crees que se acaba antes?»
La técnicaLa hoja de una vez al año, guardada al lado de la anterior
Con dinero propio, esta es la costumbre que más le va a servir dentro de veinte años: una hoja, dos columnas y una fecha, una vez al año. Lo que tiene (cuenta, ahorros, lo que le deben) menos lo que debe (préstamos, dinero de la familia, compras aplazadas). Y guardar la hoja del año anterior al lado. Lo que enseña no es el número, es la dirección: si sube o baja y por qué. Ver que se mueve engancha mucho más que cualquier consejo tuyo.
Díselo así«Apúntalo hoy y guárdalo. Dentro de un año lo comparamos y decides tú qué haces con lo que veas.»
Cómo funciona de verdad
El cálculo cabe en una servilleta y tiene dos columnas. A la izquierda, lo que tienes: dinero en cuentas, ahorros, el valor de venta hoy de la casa o del coche, lo que te deben. A la derecha, lo que debes: lo que queda de la hipoteca, los préstamos, las compras aplazadas, el dinero que te prestó un familiar. La resta de las dos es el patrimonio neto. En lenguaje de contable, la izquierda son los activos y la derecha, los pasivos.
Un ejemplo inventado, con cifras redondas para que se vea. Una familia tiene un piso que hoy se vendería por 150.000 €, un coche por el que le darían 6.000 € y 4.000 € en la cuenta: 160.000 € a la izquierda. Debe 120.000 € de hipoteca y 3.000 € del coche: 123.000 € a la derecha. Su patrimonio neto es de 37.000 €. Ese número no está en ninguna parte y no se puede gastar, pero es el que dice cómo van.
La trampa más común es confundir tener cosas con tener patrimonio. Un coche de 25.000 € pagado con un préstamo de 25.000 € suma cero el primer día y resta a partir del segundo, porque el coche baja de precio y la deuda no. Por eso hay casas llenas de cosas caras con un patrimonio neto negativo y casas de lo más normales con uno que sube todos los años.
Y sí, puede salir negativo. Le pasa a casi cualquiera que acaba de firmar una hipoteca o de terminar de estudiar con un préstamo detrás. No es una nota, es una foto: lo que importa no es el número de este año, sino hacia dónde se mueve cuando lo pones al lado del año pasado.
En qué se diferencia🕳️ El sobreendeudamiento🔁 El flujo de cajaEl sobreendeudamiento mira lo que se te lleva cada mes y esto mira lo que queda al final de la resta. Y frente al flujo de caja, que es la película de cómo se mueve el dinero, el patrimonio neto es la foto de lo que ha quedado.
Errores frecuentes
- Contar lo que costó en lugar de lo que valdría hoy. El coche y el móvil se cuentan por lo que te darían, no por lo que pagaste.
- Olvidar las deudas pequeñas porque no duelen: lo aplazado en tres plazos, el dinero que te dejó tu hermano.
- Mirarlo cada mes y agobiarse. Se mueve despacio; una vez al año es suficiente.
- Creer que si sale negativo es que uno es un desastre. A los veinticinco, con un préstamo de estudios, es la situación más normal del mundo.
Palabras que oirás por ahí
- Activo
- Todo lo que tienes y podrías convertir en dinero: cuentas, ahorros, una casa, un coche, lo que te deben.
- Pasivo
- Todo lo que debes: hipoteca, préstamos, compras aplazadas, dinero que te prestó alguien de la familia.
- Depreciación
- La pérdida de valor que sufre una cosa con el paso del tiempo. Un coche la nota desde el primer día; una casa, mucho más despacio.
- Balance
- La foto de los activos y los pasivos en una fecha concreta. El patrimonio neto es la resta entre las dos partes.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto conviene calcularlo?
Una vez al año basta, y mejor siempre por las mismas fechas para poder comparar. Es un número que se mueve despacio: mirarlo cada mes solo sirve para ponerse nervioso sin motivo.
Nos sale negativo. ¿Es muy grave?
Depende de por qué. Si es por una hipoteca recién firmada o por un préstamo de estudios, es lo normal y se corrige solo con los años. Si es por deudas de consumo que van creciendo, ahí sí conviene sentarse a mirarlo con calma y por orden.
¿Meto la casa en la que vivo?
Sí, por lo que se vendería hoy, y la hipoteca entera en la otra columna. Lo que no conviene es contarla como si fuera dinero disponible: para convertirla en dinero hay que venderla y vivir en otro sitio.
¿Se lo enseño a mis hijos?
El mecanismo sí, con sus cosas y su dinero. Las cifras de casa, hasta donde te sientas cómodo. Que sepa que existe una resta que dice cómo va una familia le da una idea del dinero mucho más completa que la del sueldo.
