El interés es la palabra que convierte una compra de trescientos euros en una de cuatrocientos sin que nadie te avise. También es lo que hace que el dinero guardado crezca solo. Es el mismo mecanismo mirado desde los dos lados, y conviene saber en cuál de los dos estás.
Qué es, en una frase
El interés es el precio del dinero prestado: lo que pagas de más por poder usar hoy un dinero que todavía no tienes, o lo que te pagan a ti por dejarlo.
Cuarenta y ocho euros por no esperar
La lavadora de la abuela Pilar lleva tres semanas haciendo un ruido nuevo, y Pilar, que tiene setenta y dos años y una memoria de elefante, dice que ese ruido lo ha oído antes y que nunca acaba bien.
El jueves va Vera a verla, como cada jueves. Vera tiene dieciséis años, es hija del tío Marcos y trabaja los veranos en un bar; lleva sus cuentas al céntimo en el móvil y no le da ninguna vergüenza reconocerlo.
Encima de la mesa hay un folleto de la tienda de electrodomésticos. La lavadora que quiere Pilar cuesta trescientos sesenta euros. Debajo, en letra más grande que el precio, pone: «Llévatela hoy: doce cuotas de treinta y cuatro euros al mes».
—Pues págala así, abuela —dice Vera—. Treinta y cuatro al mes no es nada.
Pilar no contesta. Se levanta, trae la caja de latón de galletas donde guarda los papeles importantes y saca un lápiz.
—Multiplica —dice.
Vera coge el móvil. Doce por treinta y cuatro son cuatrocientos ocho.
—Cuarenta y ocho euros más —dice, y se queda mirando la pantalla como si alguien la hubiera engañado.
—Cuarenta y ocho euros por no esperar —dice Pilar—. Eso es el interés. El dinero de otro también cuesta dinero. Lo que pasa es que eso lo ponen en pequeñito y la cuota en grande.
Lo hablan un rato. Pilar los tiene, los trescientos sesenta: están en la cartilla desde hace años, guardados de poquito en poquito. Podría pagar a plazos y dejar el dinero quieto, pero no le sale de dentro.
—Cuando compramos esta casa no los teníamos —dice—. Pagamos intereses veinte años. El día que terminé de pagarla no lloré ni nada, pero dormí distinto. Aquello fue alivio, y no se me ha olvidado.
Vera vuelve a mirar el folleto. La cuota sigue pareciendo pequeña. Es que lo es.
Qué nos enseña esta historia
- El interés es el precio del tiempo: lo que cuesta usar hoy un dinero que todavía no tienes.
- La cuota siempre parece pequeña. El número que importa es el total: la cuota multiplicada por el número de meses.
- «Sin intereses» a veces es verdad y a veces significa que el interés ya está metido en el precio. La única forma de saberlo es preguntar cuánto cuesta pagando de una vez.
- El mismo mecanismo funciona a tu favor cuando el que presta eres tú: en una cuenta de ahorro, el interés lo cobras.
- Pagar intereses no es un fracaso. Pagarlos sin saber cuántos son, sí.
La misma idea, a cada edad
La técnicaLa moneda que vuelve con algo encima
El interés entero no se puede contar a esta edad sin falsearlo, y no pasa nada: lo que sí entiende es de dónde nace. Prueba con el pan. Pídele una moneda de su bote para comprarlo y devuélvesela esa misma tarde, en la mano y delante de ella. Al día siguiente pídele otra y devuélvele la moneda con un caramelo encima, sin explicar por qué. Que cuente ella lo que vuelve: la moneda, una, y encima una cosa más. Lo que se lleva no es la palabra interés: es que quien te deja algo se queda un rato sin ello, y que eso se agradece.
Díselo así«Me dejas una moneda y esta tarde te devuelvo la moneda… y algo más, por dejármela.»
La técnicaLa semana de los cinco por seis, y después al revés
Aquí ya se puede jugar a prestar de verdad. Durante una semana, sé tú quien pide: dile que te deje cinco euros de su bote hasta el domingo y que le devolverás seis. Que apunte él la fecha y la cantidad. El domingo, págale los seis y deja que cuente el euro de más. Luego cambiad los papeles y que sea él quien pide. Cuando le toque devolver más de lo que recibió, habrá entendido el interés desde los dos lados en una sola semana.
Díselo así«Si me dejas cinco euros hasta el domingo, te devuelvo seis. ¿Te interesa?»
La técnicaAl contado y a plazos, uno al lado del otro
Ahora toca comparar precios de verdad, y hay que hacerlo con algo que quiera él. Busca el precio al contado y el precio a plazos de una consola, una bici o un móvil, y que multiplique la cuota por los meses con la calculadora en la mano. La diferencia la dice él, no tú. Después viene la pregunta buena: con lo que se ahorraría esperando dos meses, ¿qué otra cosa podría comprarse? El interés se entiende mucho mejor traducido a cosas que explicado con porcentajes.
Díselo así«Al contado son ochenta euros; a plazos, noventa y seis. ¿De dónde salen los dieciséis?»
La técnicaEl TIN, la TAE y una multiplicación antes de aceptar
A esta edad ya le ofrecen financiación en cualquier pantalla, y casi siempre con la cuota en grande. Enséñale a buscar dos siglas: el TIN, que es el interés que se aplica, y la TAE, que incluye además las comisiones y es la única que sirve para comparar dos ofertas distintas. Y dale una regla práctica: cuanto más insistan en lo pequeña que es la cuota, más largo suele ser el plazo. Que se acostumbre a hacer una multiplicación antes de aceptar nada. Diez segundos de calculadora le van a ahorrar bastante dinero.
Díselo así«Multiplica la cuota por los meses antes de decir que sí. Solo eso.»
Cómo funciona de verdad
El interés se calcula siempre igual: un porcentaje sobre el dinero pendiente, aplicado durante un tiempo. Si te prestan 1.000 € a un 10 % anual —una cifra de ejemplo, para que salgan cuentas redondas— al cabo de un año habrás pagado 100 € de intereses. Si lo devuelves en seis meses, pagarás la mitad. Y si tardas dos años, el doble. Por eso el plazo importa tanto como el porcentaje.
En la práctica te van a enseñar dos siglas. El TIN es el interés puro. La TAE incluye además las comisiones y los gastos, y por eso siempre es un número mayor. Cuando compares dos préstamos, compara TAE con TAE: es la única cifra que mide lo mismo en los dos sitios.
Hay un caso que confunde a todo el mundo: la financiación «sin intereses» de las tiendas. A veces es cierta, porque la paga el comercio para vender más, y a veces el interés ya está sumado al precio. La forma de saberlo es simple: pregunta cuánto cuesta pagando hoy de una vez. Si el precio al contado es menor, el interés existe; solo que estaba escondido en la etiqueta.
Y no olvides el otro lado. Cuando el dinero es tuyo y lo dejas en un depósito o en una cuenta de ahorro, el interés lo cobras tú. Suele ser bastante más pequeño que el que pagas cuando pides, y esa diferencia no es una injusticia: es, literalmente, de lo que vive un banco.
Errores frecuentes
- Comparar cuotas en lugar de comparar totales. Una cuota más baja casi siempre significa más meses y más dinero.
- Creer que «sin intereses» es siempre gratis, sin mirar antes el precio al contado.
- Pensar que el interés solo aparece en los préstamos grandes. En los aplazamientos pequeños del móvil es donde suele salir más caro.
- Explicárselo a los niños con porcentajes antes de que entiendan qué es un porcentaje. Primero se ve con monedas y con euros de más; el símbolo viene después.
Palabras que oirás por ahí
- TIN
- Tipo de interés nominal: el interés puro que se aplica al dinero prestado, sin contar comisiones ni gastos.
- TAE
- Tasa anual equivalente: incluye el interés y todos los gastos del préstamo. Es la única cifra válida para comparar dos ofertas.
- Interés simple
- El que se calcula siempre sobre la cantidad inicial, sin acumularse. Es el habitual en los préstamos cortos.
- Comisión de apertura
- Lo que cobran una sola vez por conceder el préstamo. Se paga al principio y hace subir la TAE.
Preguntas frecuentes
¿Cómo le explico a un niño qué es el interés sin usar porcentajes?
Con euros de más. «Te dejo cinco y me devuelves seis»: ese euro extra es el interés. Cuando tenga eso claro y ya maneje porcentajes en el colegio, se le pone el nombre técnico y no le suena raro.
¿Es malo pagar intereses?
No, es el precio normal de usar dinero que no tienes. Se convierte en un problema cuando no sabes cuántos estás pagando, cuando el plazo es más largo que la vida de lo que compras o cuando la cuota solo cabe en un mes bueno.
¿Por qué me pagan tan poco por mis ahorros y me cobran tanto por un préstamo?
Porque esa diferencia es el negocio del banco: capta dinero barato, lo presta más caro y asume el riesgo de que alguien no devuelva. Saberlo no lo cambia, pero ayuda a no esperar de una cuenta corriente algo que no va a dar.
¿Puedo enseñar esto con su paga?
Sí, y funciona muy bien al revés de lo habitual: pídele tú prestado a él. Que sea él quien cobra el interés la primera vez hace que la idea entre sin sensación de sermón.
